Que aumente el número de las que sepan leer, escribir y pensar


Que aumente el número de las que sepan leer, escribir y pensar


Ansón pertenece a la especie especialmente aborrecida del semiculto, víctima común del «deslumbramiento, entre decimonónico y subdesarrollado, que produce en las sociedades semicultas la posesión de un título universitario». Como presidente de la Asociación de la Prensa, Ansón quiere exigir un título universitario para ejercer el periodismo. Cree que «la aspiración suprema de un ser humano» consiste en colgar en la pared «uno de esos diplomas rubricados y sellados que acreditan la condición de licenciado». En una sociedad evolucionada, sin embargo, a «la gente se le juzga por sus obras y no por sus pergaminos». Lo peor es que este «nuevo Virgilio, cicerone coercitivo y paternal de sus atónitos colegas, pretende además que no valga cualquier título universitario, sino tan solo el que expide la facultad de Ciencias (?) de la Información». En realidad, Ansón parece creer, «como Stalin de los escritores, que un periodista es un “ingeniero de almas” y que solo la facultad de Ciencias de la Información tiene el secreto de esa tecnología espiritual». Ansón estaba decidido a «hacernos ingresar colectivamente en el universo de las novelas de Galdós y convertirnos en funcionarios del Estado o en empleados de la industria y el comercio», plenamente lanzado ya «en su mal viaje hacia las sordideces del pasado».
«Javier Pradera o el poder de la izquierda» (Jordi Gracia)
—Le comprendo perfectamente. También a mí me gustan así. Y Formentera esta mañana era una verdadera gozada.
(Lorenzo Silva, El mal de Corcira)
—Esa isla es un paraíso. Y esta también tiene todavía sus rincones, no se crea, ¿ha estado usted por Benimussa, en el interior?
—Entre ayer y hoy, del aeropuerto a la compañía y poco más.
—No deje de ir. Verá usted hasta rebaños de cabras, en medio de una naturaleza maravillosa. Los árabes sabían vivir, antes de que los echáramos y les pusiéramos los nombres de nuestros santos y nuestros arcángeles a todos los pueblos de la isla. Apenas quedó ese.
El 70 por 100 de los italianos es analfabeto. El porcentaje puede impresionar, pero puede pecar por defecto, porque la cifra real se aproxima al 80 por 100. Son personas que leen, discuten, escuchan, resuelven sus asuntos sin aparente dificultad, pero son analfabetos «funcionales», encontrándose en un área que está por debajo del nivel mínimo de comprensión en la lectura o en la escucha de un texto de meda dificultad. El 5 por 100 de la población italiana es todavía hoy analfabeta estructural, «incapaz de descifrar letras o cifras». Así lo afirma un artículo del diario «La Stampa», que asocia a España junto a Italia.
https://www.abc.es/sociedad/abci-70-por-ciento-italianos-analfabeto-funcional-201701111651_noticia.html

No ano 711, os exércitos muçulmanos que vieram do Norte de África invadiram a Península Ibérica e cinco anos depois já dominavam todo o território pensinsular, antes sob alçada dos visigodos. Como foi possível essa progressão tão rápida?
https://www.sabado.pt/vida/pessoas/detalhe/claudio-torres-d-afonso-henriques-nao-conquistou-lisboa-aos-mouros-foi-aos-cristaos
As coisas não foram bem assim. A arqueologia tem uma linguagem diferente da história escrita. A história escrita é escrita por aqueles senhores que sabem escrever, enquanto a arqueologia vai buscar os restos dos que não sabem escrever. São coisas habitualmente contraditórias. Hoje sabemos, por causa da arqueologia, que não houve nenhuma invasão em 711, não vieram exércitos nenhuns.
Un caballo, un cuaderno y unos cuantos instrumentos cartográficos le bastaron a Domingo Fontán para construir una historia tan épica como desconocida. Este geógrafo entregó más de 20 años de su vida a realizar una obra adelantada a su tiempo: la Carta Geométrica de Galicia; un mapa que retrata el territorio con un rigor que, en muchos lugares, no se consiguió superar hasta que el ser humano pudo enviar satélites al espacio. Y este gallego lo logró en 1834.

De 0 a 1 años:
De 1 a 2 años:
De 2 a 4 años:
Fonte: https://www.meneame.net/story/homenaje-accorn-lista-incompleta-obras-musica-clasica-ninos
-Esta abuela es un peligro (Big Momma’s House, 2000). Quién no veía ese título en el año 2000, el año del futuro, y pensaba «Todas las películas del porvenir van a ser así de desternillantes»
https://www.caninomag.es/traduce-como-puedas-136-titulos-de-peliculas-en-espanol-absolutamente-ridiculos/
-Agárralo como puedas (The Naked Gun: From the Files of Police Squad!, 1988). Cuando se les ocurrió el título, un becario preguntó qué se agarraba: fue despedido al día siguiente.
-Zombies Party (Shaun of the dead, 2004). A ver, ¿cómo convences a alguien de que esta peli de zombis es una comedia? ¡Diciendo que es una fiesta! Doble puntuación por traducir de nuevo al inglés. Triple puntuación por encantarle el título a su director.
Paywall: The Business of Scholarship is a documentary which focuses on the need for open access to research and science. The film questions the rationale behind the $25.2 billion a year that flows into for-profit academic publishers, examines the 35-40% profit margin associated with the top academic publisher, Elsevier, and looks at how that profit margin is often greater than some of the most profitable tech companies such as Apple, Facebook, and Google.
Research Assessment in the Humanities. Towards Criteria and Procedures. https://link.springer.com/book/10.1007%2F978-3-319-29016-4
This book analyses and discusses the recent developments for assessing research quality in the humanities and related fields in the social sciences. Research assessments in the humanities are highly controversial and the evaluation of humanities research is delicate. While citation-based research performance indicators are widely used in the natural and life sciences, quantitative measures for research performance meet strong opposition in the humanities. This volume combines the presentation of state-of-the-art projects on research assessments in the humanities by humanities scholars themselves with a description of the evaluation of humanities research in practice presented by research funders. Bibliometric issues concerning humanities research complete the exhaustive analysis of humanities research assessment. The selection of authors is well-balanced between humanities scholars, research funders, and researchers on higher education. Hence, the edited volume succeeds in painting a comprehensive picture of research evaluation in the humanities. This book is valuable to university and science policy makers, university administrators, research evaluators, bibliometricians as well as humanities scholars who seek expert knowledge in research evaluation in the humanities.
A recent newcomer at one of the home-education groups my family attends explained that one of the frustrations that led her to take her son out of the school system was that he wasn’t being allowed to write stories. It’s something he loves to do, and it seems strange that a school should obstruct that enthusiasm. But the teachers declared he wasn’t ready because he can’t yet write in cursive.Philip Ball.
To me this symbolizes all that is wrong with the strange obsession shared in many countries about how children learn to write. Often we teach them how to form letters based on the ones they see in their earliest reading books. And then we tell them that they must learn this hard-won skill all over again, using “joined-up” script. Yet there is no evidence that cursive has any benefits over other handwriting styles, such as manuscript, where the letters aren’t joined, for the majority of children with normal development.
http://nautil.us/issue/40/learning/cursive-handwriting-and-other-education-myths
Vista previa en Google Libros:
https://books.google.es/books?id=zAEU5oilOMcC

Antibi hace una reflexión y se pregunta qué motiva a los estudiantes a aborrecer asignaturas como Matemáticas. Él es profesor de ingeniería e investigador de la docencia de las ciencias, y se ha dado cuenta de que en muchas ocasiones, en la gran mayoría, hay una serie de patrones que se repiten de profesor en profesor. Es lo que el llama la “constante macabra”, o cómo un profesor pone siempre las mismas notas, consciente o inconscientemente.
¿Las mismas notas siempre? Sí, siempre un porcentaje similar de suspensos, aprobados, notables y sobresalientes.
Pero esto… ¡Es absurdo! No, lo cierto es que es real. Y ocurre tanto en Educación Secundaria como en la universidad.
Razones por las que puede ocurrir esto:
Por estatus social en la comunidad docente. A menudo un profesor cree que su asignatura tiene más nivel si tiene un mayor número de suspensos. Incluso los alumnos asumen esto. Así, por tanto, es impensable que apruebe sólo un 50% la asignatura Educación Física, mientras que es asequible que esto pase en Física y Química.
Por presión de la comunidad docente. Un profesor de una asignatura afectada por al constante macabra no se permite el lujo de ir contra corriente y, al contrario que sus compañeros, aprobar a un porcentaje inusual de personas.
Por educación: el círculo vicioso. A menudo el docente se comporta con sus alumnos como se comportaron con él sus profesores cuando él mismo era un alumno. Por tanto, entra en un círculo vicioso del que es improbable salir. Sus alumnos algún día serán profesores cuyas referencias serán docentes como éste. Es análogo a lo que pasa con las novatadas (“si a mí me las hicieron, ¿por qué no las voy a hacer yo? ¡Es tradición!”).
Es interesante reflexionar sobre este tema y la repercusión que tiene sobre los alumnos. Antibi propone que prescindamos de la constante macabra. En realidad, una asignatura tiene una única finalidad: aprender. Sin embargo, esto es contradictorio con lo que averigua Antibi: que en una mayoría de casos las notas se reparten.
¿Y si hay una clase con alumnos excepcionales? La constante macabra aparecerá y hará de las suyas. El reparto de notas acabará con la motivación de muchos alumnos potencialmente brillantes. ¿Y si hay una clase con alumnos horribles? ¿Se atreverá el profesor a suspenderlos a todos? Nuevamente, en una mayoría de casos, no. El reparto se mantiene. Por eso se llama constante macabra.
Seguramente, muchos de los que lean esto se sorprendan. Otros se darán cuenta de que han sido víctimas de la constante macabra toda su vida académica. Y no pretendo con esto decir que la solución es aprobar a discreción, sino dedicarnos por completo a enseñar de forma justa. Proponer una serie de pasos para aprobar, conocidos por el alumnado a priori, y actuar en consecuencia. El libro de Antibi ofrece casos demoledores: profesores que, viendo que tienen buenos alumnos, ponen preguntas más difíciles. Otros que plantean problemas irrealizables o extremadamente largos. Profesores que realizan malabarismos para mantener su porcentaje de suspensos invariable. Escalofriante, pero cierto.
Yizeh Castejón. https://anexa.biz/anexos/la-constante-macabra/
Un grupo de profesores franceses y españoles, pertenecientes todos a la Universidad de Santiago de Compostela, están experimentando con sus alumnos un método para paliar el efecto de la "constante macabra", lo que ellos denominan "sistema de evaluación por contrato de confianza". Con este método, una semana antes del examen, el profesor selecciona una serie de cuestiones que resumen la materia de la asignatura y entrega una lista a los alumnos, con la advertencia de que las preguntas del examen saldrán de esa lista. Podría parecer que con esto se le está regalando el aprobado al alumno y que tendría un efecto negativo sobre su rendimiento. Los resultados del experimento dicen, sin embargo, lo contrario. Los alumnos trabajan más antes del examen para comprender cuestiones que se le plantean en clase --a veces más difíciles que las de la lista--, porque saben que, entre ellas, está el contenido de su prueba.
Esos resultados positivos no quieren decir que con este método vayan a eliminarse los suspensos; en realidad, sigue habiendo alumnos que no llegan al cinco. La diferencia radica en el hecho de que estos suspensos ya no se pueden calificar de artificiales, aparte de que el profesor puede así detectar la causa del fracaso escolar
Miguel Aguilar. https://www.diariocordoba.com/noticias/opinion/constante-macabra_227091.html